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¡Aleja a tu perro de las procesionarias, estas orugas podrían acabar con su vida!

  • 10 abr 2023
  • 2 Min. de lectura

Si ves una fila de orugas procesionarias aléjate todo lo que puedas, podrían afectarte a ti y, especialmente, a tu perro

Una de las imágenes más típicas de la primavera es ver las temibles filas de orugas procesionarias. Estos son unos pequeños insectos que, a primera vista, pueden parecer indefensos, sin embargo, pueden causar problemas a los árboles, a los humanos y, especialmente, a los perros. ¡Descubrimos los motivos en Ahora o Nunca! Si ya es tarde y el perro ha estado en contacto con alguna de estas orugas, ¡no esperes y actúa rápido!


¿Cómo? Te enseñamos. 


¿Por qué se mueven en hileras?

La oruga procesionaria destaca por su peculiar forma de moverse. Van siempre en grupo, unidas unas por otras y, todo apunta, a que podría ser una estrategia para asustar a sus depredadores, ya que estos las verían como un animal enormemente largo.


Estos depredadores son pájaros, como los carboneros y los herrerillos, insectos como las avispas y las mantis y mamíferos como el lirón.


Llegan las orugas procesionarias: bajan de los árboles y son un peligro para los más pequeños


¿Por qué son peligrosas para el ser humano y los perros?


Aparte de su voracidad, que afecta especialmente a los pinares, estas orugas son peligrosas para el hombre por sus pelos urticantes. 


Tienen una toxina que puede provocar la llamada "dermatitis de la oruga", además de provocar alergia, problemas respiratorios y daños en los ojos.

Son especialmente peligrosas para los perros. Si las huelen y, sobre todo, si las comen, pueden sufrir necrosis en la lengua, ceguera e incluso, un shock anafiláctico que puede acabar con su vida.


La procesionaria del pino, el enemigo silencioso y letal de nuestras mascotas en invierno


La vida de una oruga procesionaria

También los nidos de las orugas procesionarias son tóxicos. Para aprender a localizarlos, son esas bolsas blancas, que encontramos en los pinos durante los meses fríos y tienen entre 100 a 200 larvas.


Pues, no es hasta los meses de abril y mayo, cuando las orugas bajan de los árboles y hacen sus famosas “procesiones”. Finalmente se entierran, pasan a la fase de crisálidas, y se convierten en polillas. Estas polillas solo viven uno o dos días, lo que tardan en juntarse, reproducirse y poner 200 huevos.


Por el calentamiento de nuestro clima se ha adelantado la eclosión de estas orugas procesionarias que, en algunas ocasiones, aparecen muy pronto, llegando a encontrar las procesiones desde meses como enero…


¿Cómo actuar si tu perro se ha expuesto a la oruga procesionaria?

Lo mejor es, en la medida de lo posible, es mantenerse muy alejado de este tipo de orugas. Sin embargo, cuando ya no hay marcha atrás y tu perro se ha expuesto a la infección de procesionarias es importante actuar con la mayor rapidez posible.


¿Cómo?

Lo primero es lavar bien la zona afectada (a ser posible con agua caliente). Ya que la toxina que produce la procesionaria es sensible al calor y se desactiva cuando entra en contacto con este. Esta medida a tiempo es fundamental para evitar problemas como la necrosis, así como secuelas posteriores.


Después ponte en contacto con un veterinario cuanto antes y, si tienes a mano corticoides, como el Urbasón, inyéctaselo en las medidas que indique el prospecto o el experto. Después ve a la clínica lo más rápido posible.


 
 
 

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